Es necesario que los organismos fiscales, en especial la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) también modifiquen sus pisos de tributación. De este modo, tendrá sentido la actualización de los montos máximos de facturación exigidos para las Pequeñas y Medianas Empresas (PyME).
Así lo explicó el tributarista, Alberto Ziperovich, quien remarcó que el incremento de la facturación para las empresas chicas sólo servirá desde el punto de vista previsional. “Porque las firmas conservan algunos beneficios. Sin embargo, desde el punto de vista impositivo, no ayuda a las PyME porque seguirán pagando impuestos altos”, subrayó.
Los valores exigidos para que una empresa sea una PyME no se actualizaban desde 2013. El especialista aseguró que los montos anteriores tampoco estaban actualizados en relación al esquema impositivo que deben cumplir las empresas de baja o de mediana escala.
“Hay algunas medidas que, a simple vista, parecen buenas, pero si no se articulan con los sistemas de recaudación, en realidad no sirven para nada”, observó Ziperovich, durante una entrevista con DINERO. “De qué sirve que se haga un ajuste por inflación en los montos de facturación de las PyME y que no se actualicen, por inflación, los balances impositivos”, añadió.
El experto recalcó que “si se actualizan los montos de facturación de las PyME, también se deberían actualizar, por ejemplo, los montos de facturación de los monotributistas”. “Ocurre que hay muchas micropymes, con cuatro o cinco empleados, que pagan el Monotributo”, advirtió.
Consultado sobre las razones por las cuales no se articulan los nuevos montos de facturación con adecuaciones en el esquema impositivo, Ziperovich afirmó que con el sistema actual, el Gobierno “obtiene importantes niveles de recaudación”. “El sistema impositivo no es equitativo ni progresista”, insistió.
Asesoramiento
La presión impositiva es una de las mayores preocupaciones que afrontan las empresas pequeñas y medianas que operan en el país. Según el informe que elaboró la Fundación Observatorio PyME, el 62% de las firmas cuenta con un asesor externo que aconseja a los directivos al momento de tomar decisiones. De las empresas que contratan los servicios de un profesional externo, en el 75% de los casos se trata de un profesional vinculado con disciplinas de las Ciencias Económicas. En general, son contadores. Aunque en algunos casos puntuales se contratan administradores de empresas o licenciados en Economía, señaló el informe privado. En tanto, sólo el 15% de las PyME requiere el asesoramiento de un ingeniero.
Finalmente, el reporte precisó que siete de cada 10 PyME que se desempeñan en los sectores de autopartes, de alimentos y bebidas, de madera, de corcho, de sustancias y productos químicos y de maquinaria requieren el asesoramiento de un profesional externo a la compañía.